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Era un día corriente como el resto de los días en el país de los vicios y las virtudes, aquella tarde se decidió jugar al escondite. -¿Quién cuenta?. Y la locura haciendo buen uso de su nombre y condición se apresuró a decir: -Yo, yo me la quedo, o no, mejor no, bueno sí, gruuuuuuuuh, yo me la quedo. Así que se apostó en un árbol y empezó a contar: 1, 9, 17, 32, pi, 4...
Enseguida todos los vicios y virtudes comenzaron a esconderse.
La pereza, tan
vaga como siempre, se tumbó a pocos metros de donde estaba el árbol
en el cual la locura seguía contando, y rápidamente se quedó
dormida.
La generosidad encontró una grieta en una roca y se escondió
allí. De pronto apareció la envidia, y la generosidad se vió
irremediablemente empujada por su ser a dejarle un sitio.-No!No es suficiente
para mí-dijo la envidia, yo necesito más espacio; Así
que la generosidad le dejó toda la grieta para irse ella a esconder
en el lecho del río.
Cerca de allí, entre una matas se ocultaba la mentira y no muy lejos de aquel lugar, a escasos metros, se hallaba escondida la generosidad entre unos árboles. No a mucha distancia tampoco de allí, la gula se enredaba entre las ramas de un cerezo.
A todo esto el amor pasó corriendo de la mano de la duda, sin saber muy bien hacia donde dirigirse, finalmente la indecisión asalto a la duda que no sabía si meterse entre unas piedras o en una zanja cercana, para cuando por fín se decidió por las piedras, el amor ya se había escondido en el interior de un rosal por el que se había visto fuertemente atraído, y tras esquivar como pudo las molestas espinas encontró un bonito escondrijo rodeado de rosas rojas.
Así poco a poco todos los vicios y virtudes se fueron escondiendo como podían, hasta que no quedó ninguno por ocultar.
...9,b,100..Allá
voy!-Exclamó la locura-
Enseguida encontró a la pereza que yacía en el suelo completamente
dormida.
La generosidad sintió lastima de la locura y salió voluntariamente
de su escondite para ser descubierta.-Por la generosidad-dijo la locura tocando
un árbol.
Psssss!Locura..La mentira está ahí justo detrás de ti, -susurro la envidia asomando la cabeza por la grieta que hacía poco había usurpado a la generosidad.-Mentira!-Gritó la mentira.-Es totalmente cierto.dijo la sinceridad, que en ese acto de sinceridad se acababa de descubrir.-Entre todo este jaleo, la gula ya había terminado con todas las cerezas que la ocultaban en el árbol que había elegido para ello, y aquel cerezo que había parecido un buen escondite, se convertía ahora en un perfecto mostrador en el cual la locura no tardó en reparar.
Por la gula, por la envidia, por la mentira!...-Iba diciendo la locura.
Poco a poco todos los vicios y virtudes iban apareciendo por aquí y por allá.Menos el amor, no encontraban al amor por ninguna parte. Hasta que finalmente, tras arduos minutos de búsqueda, la sinceridad exclamó:-Se ha metido allí, entre aquel rosal.-A ver, tú, duda, que siempre vas con el amor a todos lados.-¿Está aquí en este rosal?.-Pues no se la verdad, puede que si, pero no estoy seguro,creo que s, pero puede que no..-divagaba la duda.
Así que
la locura, que está loca pero no es tonta,cogió un palo para
no pincharse con las zarzas y empezó a rebuscar entre el rosal removiendo
el palo hacia uno y otro lado...
De repente se oyó un agónico quejido -Ahhhhh- y de por entre
las espinas de aquel hermoso rosal apareció la figura del amor con
las cuencas de los ojos bañadas en sangre.
Maldita sea locura!,-¿Has
visto lo que has hecho?, me has sacado los ojos!Gritó espantado el
amor.
Un terrible silencio invadió en aquel momento el país de los
vicios y las virtudes.
...Bueno..-dijo el amor más calmado reclinándose sobre una roca-No
te puedo culpar por esto, todos saben que no estas bien, además sabeis
que os quiero a todos por encima de cualquier cosa,incluso por encima de mí..pero
locura, he de pedirte un favor, a partir de ahora necesitaré un lazarillo
que me guíe a todas partes.-¿Vendrás tú conmigo?-A
la locura le pareció justo y aceptó gustosa la propuesta.
Es por esto que el amor es ciego y va siempre acompañado de la locura.