YO NO JANE

Yo no Jane, yo mujer con labios que ya han hecho maletas.
Tu dejar sueños sin código pin y con anemia,
tu convertir cama mía en cementerio de Kleenex,
tu tener corazón de sintasol que "Autoridades Sanitarias advierten,
perjudica seriamente mi salud"...
Yo no buscar más en libro de instrucciones entenderte
yo no dejar tu fabriques con mi piel más regresos,
yo poner cero en cuenta kilómetros de corazón
y tirar nombre tuyo por desagüe.
Yo no Jane, yo mujer uñas mordidas
yo mujer al borde de tu ausencia,
en esta noche triste, como una escalera mecánica.

Olga López Portela (Valladolid)

LECTURA

He aquí un texto de poesía.
Literatura. Existencia.
Vida que esclarece, viento
delicado. Tierra alegre.
Asoma en brazos del alba.
Baja de la nube para enseñar.
Para ser cuerpo. Para sentir
desconfianza y solidez.
Para ser libre y riego.
Para ser trascendencia y ruido.
Porte de pies ágiles. Arrullo
de voz ronca.

Aquí está el poema.
Cala, salva obstáculos. Es altísimo
juego. Espigada palma. Lumbre
de paja trigal. Aguja que hilvana
el agua. Escoplo que abre un ojal
donde anuda el manto atezado
de la noche.

José Luis Miranda Cruz (Madrid)

TE FUISTE

No fuiste manantial
Donde calme mi sed.
Pues aun estoy sediento:
De ti, de tu ser de tus besos.

Te fuiste de noche, y no lo entiendo.
Sin el beso del adios, que perdon se vuelve.
Te fuiste de agonias llena, de celos inciertos.

Tocaste mi mano, rosaste mi piel,
Mas nunca dijiste: lo siento.

Alejandro Almaguer Pardo

MI AMOR SON UNAS MANOS

Mi amor son unas manos deshojadas de pronto
que nadan sin encuentro -vírgenes del agua turbia-
vacuas, impolutas, carentes de su bálago.
Modelando en el aire una figura,
prenden, para sentir su tacto, virtuales alimentos.
Nada existe tras ellas y todo es su silencio;
son un árbol, son todo cuanto rozan sus dedos incendiarios.
...Y danzan sin sentido para ser,
acaso para apagar su pálpito, o colmarse sin fin
estremecidamente...
Órbita desorientada de sí­ mismas,
cuencos que se cierran en mis labios,
manos que temo que me oculten,
materia que se inflama, brasa apaciguada,
sueños de ceniza en la garganta, o tal vez polvo...
¿Quién las desciende a los cielos
o las asciende reptando humedecidas?
¿Quién las hace resbalar
y sumergirse hacia ese inaccesible ser
que tu imagen inmóvil guarda?

Antonio Cuartero (Zaragoza)

Poemas