FIN

¡Que harto estoy!
se deshace el sueño,
me han cazado
el lagarto de luz.
Una lágrima(segundo de vida)
se desliza
por mi insálubre tez
para morir en mi huella.

¡Que harto estoy!
Las doce y media,
que sólo.
pero no vertiré más dolor
sobre el desafiante papel.
Nunca más,
nunca,
o tal vez sí.

Edgar Sánchez

GENTE

Voy y vengo, surcando las tristes aceras,
y me confundo con tanta gente pequeña,
yo no llego a pequeño,
pasé la vida intentando serlo
para poder alimentarme de lo que come esta gente.
Alimentarme del miedo a un dios inexistente o del propio dolor.
Alimentarme de la mirada de una chica en el andén
o del consejo de un viejo.
Alimentarme de la verguenza de guerras que no entiendo
o de esperar a las rebajas de enero.

El mundo rebosa de gente, gente pequeña que inunda las calles,
los bares, los cines, los puticlubs, los colegios.
gente que llora por todo y se ríe por nada,
gente que sueña con lo que ve por la tele
y se caga en Aznar, en la Virgen o en cualquier maestro de escuela.

Quisiera despertarme mañana
vestido de gente,
y entender la sonrisa.

Edgar Sánchez

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QUIERO SER

Quiero ser el ave
que vuela desnuda
sobre tu alma
y que tu miras con brillo,
esbozas una sonrisa
y luego callas.

Quiero ser las ropas
que cubran tu blanco cuerpo
y sentir tu continua presencia
rozándome en tus movimientos.

Quiero ser el libro que lees
y que reflejen tu risa mis páginas,
y que mi cuerpo de papel
se enjugue de tus lágrimas.

Quiero ser tu color preferido,
el azul de tu principe,
el verde de tus esperanzas,
el negro de tus amarguras.

Mire donde mire
veo imágenes de tí.

Edgar Sánchez

NOCTURNO

Noche, noche oscura.
El insomnio atisba la locura,
locura que no deseo,
deseo que viene a mí sin freno,
freno de vida, desgana suma,
suma y sigue, mañana pelea,
pelea por el cruel debatirse,
debatirse entre el quedarse y el irse,
irse a otro mundo que espero mejor,
mejor esperar a que decida Dios,
Dios que oprime y me prueba,
prueba infernal que al desespero me lleva,
llévame ya, o déjame solo,
sólo quiero sentir a mi cara a Eolo,
Eolo deidad vental,¡Sóplame fuerte!,
fuerte es la libertad que llamaré muerte.

Edgar Sánchez