El agua llora
( por Edgar Sánchez))

Hoy estoy bien, estoy tranquila, me he pasado la mañana apoyada en el cristal, deslizándome poco a poco y dejando un leve rastro de mí a mi paso. He pensado que estaría bien haberse evaporado, pero el sol no calienta demasiado estos días, además la humedad del ambiente no me lo permite, ellos acaban de hacer el amor.

He tenido tiempo para pensar, no me gusta demasiado pensar, si soy sincera prefiero la acción, me siento mejor y más viva en una agresiva tormenta de verano , que en la quietud de un perdido lago solitario o convertida en rocío sobre una lánguida hoja en primavera.
Siempre he tenido una tendencia natural a la melancolía, y más ahora, los tiempos que corren no auguran un futuro demasiado halagüeño para mí, y pensar en ello me entristece, no lo puedo evitar, creo que a veces le doy tantas vueltas a las cosas... no lo se, igual es que soy demasiado complicada, cosa que no deja de ser un tanto paradójica para alguien como yo, tres moleculillas de nada combinadas de forma graciosa.
Míralos ahí, que tiernos, abrazados, cuánto amor, que bonito. Me pregunto como unos seres tan adorables pueden ser en ocasiones tan crueles y egoístas. Con todo lo que he hecho por ellos. Fíjate, pasan ahora por mi memoria, como en un suspiro, millones y millones de recuerdos compartidos. Recuerdo perfectamente al pequeño Marcos chapoteando en el mar de Plata, a Abdul paseando junto a su hermana de vuelta de la fuente y llevándome en un cubo roto que dejaba escapar parte de mi, regando y sembrando de flores el cotidiano camino, recuerdo la cara de satisfacción de Jeremy al notar como me deslizaba caliente por su cuerpo, desincrustando los restos que la asesina mina dejaba en su piel cada día, la calidez del abrazo entre Julia y Rudolf bajo aquella lluvia de primavera, El agradecimiento de Miguel, cuando en un arrebato me bebía de un gran trago tras la esfuerzo y la alegría en la carrera vencida, tantos y tantos recuerdos, que se agolpan en mi pensamiento, se entremezclan y se superponen unos a otros. La verdad es que siempre sentí una especial simpatía por el hombre, no en vano soy y me siento parte de él. Siempre me sentí útil al ver como estos seres utilizaban su inteligencia y sacaban partido de mí, primero para beberme, luego para lavarse, después para dar vida a sus cultivos, y así poco a poco pasé a formar parte de su vida y de sus complicados procesos hasta encontrarme utilidades que ni siquiera yo hubiera imaginado. Eso me gusta, a todo el mundo le gusta sentirse útil, me agrada esa sensación, pero últimamente estoy triste, siento que se me está perdiendo el respeto, y eso ya no me gusta tanto.

Soy abundante, siempre lo he sido, pero no soy perfecta, soy como soy y no puedo hacer nada para cambiarlo. Quisiera ser siempre límpida, fresca y agradable pero, qué culpa tengo yo de que solo una pequeñísima parte de mí sea dulce, y que de esa pequeña parte, sólo la mitad sea potable, y que parte de esa mitad se encuentre congelada o subterránea y sea inaccesible para los humanos?. Que más quisiera yo que se pura y para todos siempre, pero no es posible. Se me está haciendo daño, me agoto y se me hace daño, no entiendo muy bien porqué, puede que estén enfados conmigo por algo, es posible, he cometido errores, ha habido inundaciones, tormentas desgarradoras..pero eso no depende de mí, al menos, no sólo de mí, creo que he demostrado de sobra mi valía regalando vida a mi paso, y sin embargo, se me maltrata, se me malgasta, se me contamina, se mercadea conmigo, se me minusvalora, y no hay nada peor para mí que sentirme sucia , incomprendida y sola.
No me gusta presumir, pero todos sabemos que soy un elemento indispensable para las necesidades de los seres humanos, y sin embargo siguen ninguneandome, desperdiciándome y contaminandome, de verdad que no entiendo nada. Me agoto, me estoy agotando, estoy cansada y no quiero ni pensar las consecuencias, sería tan fácil...

Ya se levantan de la cama, probablemente ahora uno de ellos se acercará y abrirá la ventana, salpicándome hacia la calle, no me importa, llevo un rato llorando y para entonces ya me habré prácticamente evaporado, por desgracia ellos no se darán cuenta, nunca nadie se da cuenta cuando el agua llora.

Relatos